Premio Nóbel Mexicano

Descubridor del daño en la Capa de Ozono

Tema: El Deterioro del Medio Ambiente
como Obstáculo para La Paz

Desde hace unos años, insistentes campañas ecológicas alertan a la humanidad sobre una de las causas más graves del deterioro ecológico: EL AGUJERO EN LA CAPA DE OZONO. Las emisiones de ciertos gases – los clorofluorocarburos (CFC) que emanan de algunas fábricas, están acabando con un filtro indispensable para mitigar los efectos dañinos que las radiaciones ultravioletas de los rayos solares pueden provocar sobre la salud.

El Descubridor de esta amenaza fue el científico Mario Molina (México 1943), quien el 11 de octubre de 1995 recibió el Premio Nóbel de Química, en reconocimiento de sus investigaciones en este campo.

LA REDUCCIÓN DE LA CAPA DE OZONO

En 1974, Rowland y Molina daban cuenta de los resultados de sus investigaciones en un artículo publicado en la revista Nature. En él advertían de la creciente amenaza que el uso de los gases CFCs suponían para la capa de ozono, aviso que en aquel momento fue criticado y considerado excesivo por un sector de investigadores. Sin embargo, la tenacidad y el convencimiento que depositaron en sus propias teorías conquistó las mentes más incrédulas. Tras arduas deliberaciones, Molina y Rowland consiguieron la aprobación a sus tesis en encuentros científicos internacionales y estuvieron presentes en las reuniones en las que se fijaron los parámetros de control que cada país debía hacer en la emisión de CFCs. El punto culminante de su trayectoria de trabajo y perseverancia en pro de su preocupación por un problema que afecta a todo el planeta, llegó el 11 de octubre de 1995. Mario Molina recibía, junto con Rowland el Premio Nóbel de Química por ser los pioneros en establecer la relación entre el agujero de ozono y los compuestos de cloro y bromuro en la estratósfera.

Otros Premios que ha recibido el Dr. Mario Molina son: 1995 Programa de la ONU para el Medioambiente (UNED), TYLER en 1983, ESSEKEB en 1987, el NEWCOMB-CLEVELAND en 1987 y la medalla de la NASA en 1989, en reconocimiento a sus logros científicos. Cuando el Dr. Molina se dio cuenta de la envergadura de su descubrimiento, se sintió sobrecogido, ya que su aporte no sólo ha contribuido a la comprensión de la química atmosférica, sino que además ha supuesto un profundo impacto en la conciencia ecológica de todo el mundo